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En Clave Social

Entrevista

"La mirada integral que sitúa a la persona en el centro del cuidado es inherente al trabajo social"

El profesor en el Área de Trabajo Social y Servicios Sociales de la UVa Juan María Prieto Lobato participa en varios equipos de investigación sobre políticas de inclusión en España

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RAQUEL VILLALÓN

Juan María Prieto Lobato, profesor titular en el Área de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Valladolid (UVa), es también doctor en Sociología, con la mención internacional Doctor Europeus. Sus líneas de investigación se centran en la evaluación de programas sociales, el análisis de políticas de inclusión social, la atención a las personas mayores y a las personas con discapacidad, y el estudio del tercer sector de acción social.

Ha publicado artículos en revistas de trabajo social y sociología y ha colaborado en diversos trabajos colectivos, como libros o diccionarios, entre otros. En la actualidad, además de impartir la asignatura ‘Redes Sociales e Intervención Comunitaria’ y coordinar Trabajos de Fin del Grado en Trabajo Social, participa en varios equipos de investigación sobre políticas de inclusión en España y sobre reorganización de los cuidados en la atención a personas mayores.

1.- Durante todos estos años de ejercicio profesional, habrá visto cumplidas algunas de sus metas para el trabajo social. ¿Con cuál de ellas se quedaría?

Quizás podría considerar dos planos: el profesional y el académico. En el primero, creo que el avance en estos años ha sido innegable, tanto en relación con los ámbitos de trabajo, donde se ha afianzado y reconocido la presencia y el rol del trabajo social, como en la dimensión metodológica y técnica. En este último caso con una mejora constante en la fundamentación científica, la práctica basada en la evidencia, el desarrollo de nuevos modelos de intervención o el incremento de los procesos de evaluación. En el segundo plano, el académico, la consolidación de los estudios de grado, la diversificación de programas de posgrado y el aumento exponencial de investigaciones y tesis doctorales de trabajo social han de considerarse hitos importantísimos que contribuyen al reconocimiento y fortaleza de la disciplina.

2.- ¿Qué asignaturas pendientes, desde el punto de vista académico, considera que tiene nuestra profesión?

Aunque hemos avanzado mucho, los retos académicos siguen siendo muchos y apasionantes. Entre los más importantes hay que destacar la consolidación de una oferta de posgrado acorde con las necesidades y demandas desde el ámbito profesional, tanto en su dimensión de intervención directa como de gestión, evaluación de procesos, sistematización de la práctica, investigación, etcétera. Esta oferta ha de cristalizar tanto en másteres con una orientación profesionalizante como en otros mucho más orientados a la investigación básica y aplicada.

3.- Como docente de Redes Sociales e Intervención Comunitaria en la Facultad de Educación y Trabajo Social de la UVa, en su opinión, ¿qué herramientas importantes le aporta esta asignatura al conjunto de la carrera?

Las redes sociales personales son parte fundamental de nuestro bienestar y condicionan nuestras oportunidades en muchos ámbitos. Además de la comprensión de la importancia de las redes sociales y de la comunidad desde una perspectiva científica, en la asignatura se intentan ofrecer herramientas para la intervención grupal y comunitaria, desde instrumentos para realizar estudios y diagnósticos sociales participativos hasta técnicas escénicas aplicadas a la intervención social. Además, en la asignatura se aplica una metodología de ‘Aprendizaje Basado en Proyectos’ que en cursos pasados ha resultado muy exitosa y que, precisamente el curso que viene, exploraremos en colaboración con instituciones muy relevantes en la ciudad de Valladolid en el marco de un proyecto de innovación docente.

4.- En el tema del envejecimiento y las personas mayores se centran algunos de los estudios de su equipo de investigación y, en relación con ello, el aumento de la esperanza de vida es a todas luces un éxito debido a los avances sociales y de la medicina. ¿Qué puede aportar el trabajo social para promoverlo y atenderlo?

Como bien señalas, el aumento de la esperanza de vida es un éxito colectivo del que debemos, como sociedad, sentirnos sumamente orgullosos. Ahora bien, la denominada “crisis de los cuidados” está exigiendo una revisión de los modelos de atención a las personas mayores y, en ese proceso, el trabajo social debe aportar su acervo teórico y sus modelos y metodologías de intervención; una mirada positiva, integradora e integral, que ponga a la persona en el centro.

Nosotros, en el equipo de trabajo del que yo tengo la fortuna de formar parte, estamos participando en proyectos que intentan innovar en la definición de un nuevo modelo de atención a las personas mayores en sus propios hogares, desde el paradigma de la ‘Atención Integral Centrada en la Persona’, y avanzando en la integración de los servicios sociosanitarios. Éste es el camino que ha de transitarse en los próximos años y el rol del trabajo social debe ser fundamental.

5.- ¿Qué le motivó en su día a estudiar Trabajo Social y cómo le ha enriquecido en su vida personal?

Como en muchos otros casos, la decisión de estudiar Trabajo Social derivó de diversas circunstancias, algunas más premeditadas y otras más casuales, pero en su base estaba una trayectoria previa de participación en movimientos sociales que para mí resultaron muy inspiradores. El descubrimiento de la disciplina y la profesión del trabajo social cambiaron mi mirada sobre la sociedad y sobre los problemas y conflictos sociales. Desde entonces, el trabajo social se ha convertido en un eje vital esencial, no solo por mi dedicación académica y profesional, sino también por cómo me ha enriquecido personal y humanamente. Me siento muy afortunado de dedicarme a esta disciplina por su potencial a la hora de entender y comprender los fenómenos sociales y por su capacidad transformadora de las personas y las circunstancias sociales en las que se encuentran.

6.- Parece que los trabajadores sociales somos profesionales esenciales en la sociedad, como ha mostrado la aparición de la pandemia. Pero ¿hasta qué punto cree que la sociedad valora y reconoce nuestro trabajo? ¿Cree que en realidad se nos percibe como agentes de cambio o todo se queda en gestores de trámites burocráticos?

Volviendo a mis orígenes, creo que estas inquietudes ya estaban presentes en mis primeros años de estudio. Por cierto, quiero aprovechar para recordar y agradecer a los fantásticos profesores que me iniciaron en el Trabajo Social.

Respecto al reconocimiento, el avance en los últimos años en el ámbito académico y profesional ha sido indudable, pero se mantiene el reto de un mayor conocimiento por la población en general desde la relevancia del trabajo social en el fomento de la autonomía y la interacción social para todos y todas. Y en relación con nuestro papel transformador, ha sido y debe seguir siendo una de nuestras señas de identidad. Y debemos ser conscientes de que nuestra intervención siempre tiene efectos, sean éstos buscados o no; como buenos profesionales debemos orientar dicha intervención basándonos en nuestros conocimientos y en los postulados éticos que abrazamos como ineludibles.

7.- En este año tan difícil y extraño con motivo de la pandemia mundial por la COVID-19, ¿cómo se ha vivido a nivel académico la experiencia? ¿Cuál ha sido el obstáculo más complicado de abordar?

Sin duda la pandemia ha tensionado nuestro trabajo docente obligándonos a revisar nuestros modelos didácticos y las dinámicas de aprendizaje articuladas en el aula. No obstante, el compromiso y el esfuerzo de todo el equipo docente del título, el apoyo de nuestros responsables académicos y, muy especialmente, la comprensión, flexibilidad y adaptabilidad del alumnado, han permitido sortear con éxito todas las dificultades. Quizás la dificultad más relevante se ha dado en el ámbito del Practicum: aunque la universidad cuenta, para el desarrollo de las prácticas, con el compromiso y la colaboración de una red muy numerosa de excelentes centros y profesionales, éstos han tenido muchas dificultades para acoger alumnado en prácticas. El enorme esfuerzo y la fantástica actitud de los responsables de las entidades y de los compañeros han permitido resolver esa dificultad de una manera muy satisfactoria.

8.- ¿Qué lección cree que le va a quedar a un trabajador social de la situación que hemos vivido con la COVID-19?

La situación derivada de la pandemia ha tenido, tiene y tendrá efectos y consecuencias sociales que han de abordarse de manera urgente e integral. El trabajo social se ha revelado como una profesión esencial para abordar las grietas que se han conformado en el tejido social, para afrontar las dificultades de autonomía y competencia individual y social, y para generar espacios de reconocimiento y apoyo social. En este sentido, yo creo que la pandemia está reforzando el potencial que el trabajo social, en tanto que trabajamos no solo en garantizar eficazmente el bienestar económico de las personas usuarias, sino también en fomentar los vínculos sociales y de los procesos relacionales, en cuidar sus situaciones y necesidades emocionales, y en promover su autonomía y autodeterminación.

Ahora bien, algunos de los servicios donde desempeñamos nuestra actuación tienen el importante reto de evidenciar cuál es su papel preventivo y promocional para todos los ciudadanos, más allá del rol de atender emergencias en las que el resto de los sistemas o servicios fallan. Sin dejar de cumplir este importantísimo y casi heroico papel, éste no puede ser el único y exclusivo. Y en este empeño es donde debemos volver a mirar a las redes sociales y a la comunidad.

9.- ¿Qué considera fortalezas y oportunidades del trabajo social, y qué cree que son debilidades y amenazas en la actualidad?

Creo que el trabajo social atesora un corpus teórico y metodológico que es su principal aval y que ha de ponerse en valor; la mirada integral, integrada, que sitúa a la persona en el centro del cuidado y de la comunidad es consustancial e inherente al trabajo social. Otras disciplinas y profesiones están ahora descubriéndolo y nosotros debemos liderar ese ejercicio de amplio alcance, comunicarlo bien y compartirlo con esas otras disciplinas. Estamos en un momento crucial en la configuración y definición de las políticas sociales del futuro: el trabajo social debe estar atento y aportar desde el conocimiento y la evidencia.

10.- En general, ¿qué piensa de la poca importancia que se le concede a la investigación en trabajo social, cuando podría ser un motor de cambio de nuestra profesión?

Creo que en los últimos años el cambio ha sido enorme en este aspecto; no hay más que participar en alguno de los congresos de la profesión o universitarios para observar y asombrarse con la diversidad de investigaciones que se están realizando, de su rigor científico y de su orientación aplicada y utilidad. Son investigaciones muy ricas que no solo se dan en el ámbito académico, sino que también están siendo lideradas por equipos y profesionales de intervención directa, preocupados por actuar, reflexionar, mejorar y compartir sus proyectos. Hay aún mucho margen de mejora, pero no peco de optimismo si afirmo que la investigación ya está siendo un importante motor de cambio en nuestra profesión.

 

JUAN MARÍA PRIETO LOBATO DE CERCA

1.- ¿Le decepciona el panorama social actual? ¿Por qué?

Algunas tendencias recientes están poniendo en cuestión conquistas sociales que han de ser irrenunciables y que podrían contribuir a involuciones que no debemos aceptar. No siento decepción, porque éste es un sentimiento que puede abocar a la inacción y a la inhibición; siento indignación porque ésta nos impele al compromiso.

2.- El mejor recuerdo que guarda de su época de estudiante.

¡Tantas cosas! La dedicación entusiasta y comprometida del profesorado, el apoyo entre compañeros, el descubrimiento de una profesión preciosa, la emoción de estudiar una disciplina para contribuir a cambiar el mundo.

3.- ¿Qué cualidad admira en una persona? ¿Por qué?

La honestidad, la generosidad, el compromiso por el bien común, el entusiasmo participativo, el buen humor… Son claves para una vida colectiva satisfactoria.

4.- Una pintura que le inspire, un viaje inolvidable y un personaje que admire.

¡Qué pregunta tan difícil! Me gusta todo tipo de pintura, pero no sé por qué me ha venido a la mente el cuadro ‘Perro semihundido en la arena’, de Goya (es un cuadro para soñar; recuerdo como un shock la primera vez que lo contemplé). Disfruto muchísimo con viajes a otros entornos y culturas, pero también me encanta perderme en una ruta de montaña. Y no soy mitómano: admiro a las personas que tengo al lado y de las que aprendo constantemente; ellas son mis referentes.

5.- ¿Qué libro está leyendo actualmente?

Acabo de terminar ‘La hora roja’, de Miguel Delibes: una pequeña novela, pero grande en el retrato de la soledad de las personas mayores y de la importancia de la relación con los otros como dimensión esencial de nuestro bienestar.

6.- Un sueño por cumplir.

Cada día siento que tengo muchos retos profesionales y personales pendientes, pero todos ellos confluyen en seguir aportando mi esfuerzo, motivación y compromiso para conseguir una sociedad más justa, diversa, inclusiva. Intento, también, ser un buen profesor, que las investigaciones en las que participo sean socialmente útiles, dar tanto amor y cariño como recibo, devolver a la sociedad lo que ésta me da…

7.- Un lema para superar un día malo.

Soy más de actitudes y de apoyarme en la gente que me quiere que de lemas.

8.- Un logro en su vida.

Tener la fortuna de realizar un trabajo apasionante, diferente cada día. Estar, tanto en la esfera profesional como personal, con personas que me enriquecen y de las que aprendo.

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