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En Clave Social

Entrevista

La ventanilla única de Pilar

El Trabajo Social desde la mirada de la profesional más antigua del COTSVaSg, al frente del Departamento de Administración desde hace 26 años

Pilar Alonso Martín en su despacho en el año 1992 y en la actualidad.
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Piluca Burgos

De excelsa sonrisa y amabilidad exquisita, en perfecto equilibrio entre la cortesía y la profesionalidad, así es Pilar Alonso Martín, la cara más cercana del Colegio de Trabajo Social de Valladolid y Segovia (COTSVaSg). Y no podía ser de otra forma, porque lleva 26 años al frente de la “ventanilla única” de esta institución. Un cuarto de siglo que le ha permitido ver la evolución de esta “complicada y dura” profesión, que gracias a la “vocación” de quienes la ejercen, logra insuflar “esperanza” a muchas personas que lo necesitan.


En junio de 1992, el INEM se fijó en Pilar para cubrir el puesto de administrativa que demandaba el Colegio de Trabajo Social de Valladolid y Segovia, y tras pasar un proceso selectivo se hizo con la plaza. “Mira que estuve dudando si estudiar Educación Infantil o Trabajo Social. Elegí Infantil, pero la vida me llevó hasta esta disciplina que tanto admiro”, cuenta Pilar, agradecida por su destino.


Confianza mutua
A pesar de desarrollar una labor técnica en el colegio, asegura que todas las juntas directivas que han pasado por la institución le han tenido “muy en cuenta”. “Siempre me han preguntado mi opinión y siempre me han dejado hacer”, dice orgullosa, y al instante puntualiza: “Mi relación con el colegio está basada en la confianza, en la confianza mutua”.


Recuerda que entró a trabajar en la época de las máquinas de escribir, cuando internet no estaba ni en modo embrionario, y asegura que lo que más ha cambiado no es la tecnología, sino el “respeto” con el que hoy cuentan los trabajadores sociales y la “profesionalización” de este oficio “que va más allá de gestionar ayudas”. “Los trabajadores sociales analizan la situación del demandante desde una óptica global. No miran solamente a la persona que se acerca a su despacho, se preocupan de cómo se encuentra la unidad familiar, de cómo son sus casas o su forma de vida…”, defiende Pilar, quien añade: “Es un trabajo muy vocacional, pero que deja muy poco margen de maniobra al técnico que lo desarrolla, porque la Administración es quien pone las reglas y esas reglas hay que cumplirlas”.


Esta última crisis ha dejado mella en la profesión, y Pilar ha servido de desahogo a más de un colegiado que sufría por no poder llegar a muchos de los ciudadanos que demandaban ayuda. “Sé que más de uno se ha acordado muchas noches de familias a las que ha atendido y no ha podido echar una mano, pero es que no tienen margen de maniobra”, explica con impotencia.

La importancia de la formación

La Administración determina las reglas del juego, pero las reglas cambian a menudo; la normativa y los protocolos sufren variaciones, y la formación se ha convertido en una de las principales demandas de los colegiados. “Estamos volcados con este tema, la mayor parte del presupuesto del colegio se destina a formación. Subvencionamos los cursos y becamos la asistencia a los congresos”, expone Pilar.

Otro de los servicios que ofrece el colegio es el del rastreo de ofertas de empleo, tanto públicas como privadas, que según Pilar están mejorando. “En la mediación se está reconociendo la importancia de los informes sociales. Son importantísimos”, asevera, y añade: “Conocer el contexto social en custodias o en casos de incapacidad es clave”.

Y es que poco a poca la profesión ha ido cambiando. “Ya casi no tenemos que explicar qué es un trabajador social, que nada tiene que ver con un asistenta”, dice con ironía. El punto de inflexión para Pilar fue la homologación de la titulación a Grado, que ha permitido que la profesión “haya encontrado su lugar”.

Pilar también ha encontrado el suyo, en el despacho F de la entreplanta del número 12 de la calle Estadio, donde desde hace 26 años ha instalado su particular “ventanilla única”. En este servicio de sonrisa infinita se resuelven las demandas de los colegiados y de la administración, y “se venden” curso formativos como si se tratase de “viajes al paraíso”, hasta se sirve café de vez en cuando y se charla de la evolución de esta profesión que Pilar ha vivido con ilusión desde hace cinco lustros. Cercanía y profesionalidad podría ser el slogan de “La ventanilla única de Pilar”.

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