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El salto a la valla de Melilla: violencia, mafias, denuncias contra los derechos humanos y lamentable control de la migración

El COTSVa_Sg se suma al manifiesto del Consejo General del Trabajo Social

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JUNTA DIRECTIVA

El resultado del asalto a la valla ha traído consigo un centenar de personas fallecidas en el lado marroquí de la frontera con Melilla, además de heridos entre las personas migrantes y las fuerzas de seguridad marroquíes. Las imágenes de este viernes muestran un uso indiscriminado de la violencia, vejaciones y maltrato en la gestión del salto a la valla. Vulneración de los derechos humanos, donde se denuncian también devoluciones en caliente, personas con derecho a ser identificadas, sin las debidas garantías y salvaguardas, personas necesitadas de protección internacional y, en algunos casos, con derecho de asilo.

La gestión de la inmigración y el control de las fronteras es sin duda nefasta; el desarrollo de las políticas sobre inmigración evidencia formulaciones orientadas exclusivamente a reforzar las fronteras exteriores. Primar estas orientaciones tiene como consecuencia una visión negativa del fenómeno migratorio y que la violencia en la represión vaya en aumento. Lamentamos la sucesión de hechos acontecidos y que atentan contra el Estado de Derecho. 

Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Valladolid y Segovia, al igual que desde el Consejo General de Trabajo Social, creemos que las políticas de inmigración han de dar una respuesta integrada y coherente, que combine realismo y solidaridad ante las presiones migratorias y la integración de los inmigrantes. Mediante la cooperación para el desarrollo de los países de origen, el control de los flujos migratorios y lucha contra las redes de inmigración clandestinas y, por supuesto, la integración. 

Se denuncia a las mafias, culpándolas de la situación, pero no podemos negar que las personas, en su desesperación, no entienden de normas, ni de procedimientos, pero sí de desesperación, viéndose obligadas a emigrar. Y cuando no hay una respuesta articulada y formal, son objeto de explotación, siendo especialmente vulnerables al desamparo y, por tanto, a la violencia institucional que produce ante el abandono por no actuar firmemente con voluntad política decidida por parte de las Administraciones Públicas. 

"Este es el coste de la externalización de fronteras y de poner en manos de un país que no respeta los derechos humanos, como Marruecos, la responsabiliad de controlarlas. Contar con una oficina de asilo en nuestra frontera sur para cubrir el expediente, sin que puedan acceder las personas de origen subsahariano, es una falacia y la mayor hipocresía que puede tener un Estado de Derecho", señala la directora general de CEAR, Estrella Galán (Comunicado completo aquí).

Somos conscientes de que la sociedad española tiene como horizonte de futuro un panorama de interculturalidad, participación y convivencia que solo será posible con la conjunción de estrategias, esfuerzos y prácticas: manos de muchas y muchos actores sociales, manos en red de profesionales y equipos técnicos, manos que fortalezcan e impulsen la capacidad de acoger, incluir y convivir que tienen nuestra sociedad. 

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